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Burnout Académico en Estudiantes: Una Revisión Narrativa de
Factores Asociados, Consecuencias y Estrategias de Abordaje
Academic Burnout in Students: A Narrative Review of Associated Factors,
Consequences, and Intervention Strategies
Ana Beatriz Carvalho Mendes
anabeatriz45@gmail.com
https://orcid.org/0009-0008-2558-0570
Universidade Federal de Roraima
Brasil
Artículo recibido: 22/03/2023
Aceptado para publicación: 25/04/2023
Conflictos de Intereses: Ninguno que declarar
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RESUMEN
El burnout académico se ha consolidado como una problemática relevante en los
sistemas educativos contemporáneos, debido a su impacto negativo en el bienestar
psicológico, el rendimiento académico y la permanencia estudiantil. El objetivo de este
artículo de revisión fue analizar la literatura científica sobre el burnout académico en
estudiantes, identificando sus principales factores asociados, consecuencias y estrategias
de prevención e intervención propuestas o estudiadas en la literatura reciente, con apoyo
en marcos teóricos fundacionales. La metodología consistió en una revisión narrativa de
la literatura, mediante la búsqueda y el análisis temático de artículos científicos indexados
en bases de datos internacionales, considerando criterios de inclusión y exclusión
previamente definidos. Los resultados evidencian que el burnout académico es un
fenómeno multidimensional, caracterizado por agotamiento emocional, cinismo y baja
eficacia académica, estrechamente vinculado a la sobrecarga académica, la presión
evaluativa, la baja autoeficacia y la escasez de apoyo institucional. Se identifican
consecuencias relevantes en la salud mental y el desempeño académico, así como
estrategias de prevención e intervención propuestas en la literatura centradas en
habilidades socioemocionales y apoyo psicoeducativo, cuya efectividad requiere mayor
evidencia empírica directa. Se concluye que abordar el burnout académico requiere
enfoques integrales que involucren a estudiantes, docentes e instituciones educativas.
Palabras Clave: burnout académico; estudiantes; salud mental
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ABSTRACT
Academic burnout has emerged as a significant issue in contemporary
educational systems due to its negative impact on psychological well-being, academic
performance, and student retention. The objective of this review article was to analyze
the scientific literature on academic burnout in students, identifying its main associated
factors, consequences, and prevention and intervention strategies proposed or studied in
the recent literature, supported by foundational theoretical frameworks. The
methodology consisted of a narrative literature review, including the search and
thematic analysis of scientific articles indexed in international databases, considering
pre-defined inclusion and exclusion criteria. The results indicate that academic burnout
is a multidimensional phenomenon, characterized by emotional exhaustion, cynicism,
and reduced academic efficacy, closely associated with academic overload, evaluation
pressure, low self-efficacy, and limited institutional support. Furthermore, relevant
consequences for mental health and academic performance were identified, along with
prevention and intervention strategies proposed in the literature and centered on
socioemotional skills and psychoeducational support, whose effectiveness requires
further direct empirical evidence. It is concluded that addressing academic burnout
requires comprehensive approaches involving students, teachers, and educational
institutions.
Keywords: academic burnout; students; mental health
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INTRODUCCIÓN
El concepto de burnout académico se ha consolidado como un tema central en la
investigación educativa y psicológica contemporánea, dado su impacto sobre el bienestar,
la salud mental y el desempeño de los estudiantes. Reconocido por la Organización
Mundial de la Salud como un fenómeno ocupacional (World Health Organization, 2019)
y originalmente estudiado en contextos laborales, se describe como una respuesta crónica
al estrés prolongado caracterizada por agotamiento emocional, cinismo hacia las
actividades académicas y una sensación disminuida de eficacia (Caballero et al., 2010;
Salanova et al., 2005; Gil-Monte, 2005). Estas dimensiones derivan del modelo original
de Maslach y Jackson, adaptado al contexto estudiantil para comprender cómo los
entornos académicos intensivos generan un desgaste similar al observado en
profesionales expuestos a demandas laborales extremas (Maslach et al., 2001).
El fenómeno no se limita a un cansancio pasajero, sino que implica una pérdida sostenida
de interés y motivación; sus primeras conceptualizaciones dieron origen a instrumentos
como el Maslach Burnout InventoryStudent Survey (MBI-SS). Tampoco se restringe a
un único nivel educativo: se ha documentado en educación media, programas técnicos,
pregrado y posgrado, con manifestaciones variables según la etapa formativa y moduladas
por factores culturales y contextuales.
El burnout académico se ha posicionado como uno de los fenómenos más estudiados por
su impacto en el rendimiento, la permanencia estudiantil y la salud mental (Salanova et
al., 2005; Schaufeli et al., 2002). El contexto educativo contemporáneo, marcado por la
competitividad, las altas expectativas de desempeño y la sobrecarga curricular,
incrementa esta vulnerabilidad (Extremera et al., 2018, en muestra profesional,
extrapolado al contexto estudiantil), a lo que se suman la masificación de la educación
superior y la necesidad de compatibilizar estudios con trabajo remunerado, especialmente
en América Latina (Caballero et al., 2010). La pandemia por COVID-19 acentuó esta
relevancia: la educación remota y el aislamiento social intensificaron las dificultades
académicas y psicosociales (Aristovnik et al., 2020), con mayor riesgo de burnout
reportado específicamente en aprendizaje digital (Zis et al., 2021).
Estudiar el burnout académico resulta así fundamental para diseñar políticas educativas y
programas de intervención orientados a la salud mental estudiantil, dado que la
identificación temprana y el abordaje preventivo podrían mejorar la experiencia educativa
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y reducir la deserción (Walburg, 2014). Los apartados siguientes profundizan en su
fundamentación teórica, la problemática que motiva esta revisión, y los objetivos que la
orientan.
Fundamentación Teórica
El burnout académico tiene su origen conceptual en el modelo de burnout laboral de
Maslach y Jackson (1981), quienes lo definieron como una respuesta psicológica al estrés
crónico caracterizada por agotamiento emocional, despersonalización y baja realización
personal. Schaufeli et al. (2002) adoptaron este modelo tridimensional al ámbito
educativo: agotamiento emocional, cinismo académico y baja eficacia académica,
dimensiones que la sección de resultados retoma para analizar cómo han sido confirmadas
y discutidas por la literatura revisada.
El modelo de demandas y recursos (JD-R) explica el burnout académico como resultado
del desequilibrio entre altas demandas académicas y escasos recursos personales o
institucionales (Demerouti et al., 2001; Schaufeli & Taris, 2014). La teoría de la
autodeterminación aporta un marco complementario: la frustración de las necesidades de
autonomía, competencia y pertenencia favorece la aparición del burnout académico (Deci
& Ryan, 2000).
Problemática
La problemática del burnout académico radica en su alta prevalencia y sus consecuencias
en carreras de alta exigencia, particularmente en medicina (Dyrbye et al., 2014), junto
con una fuerte correlación con ansiedad, depresión y síntomas psicosomáticos (Walburg,
2014; Zis et al., 2021) que dificulta su diferenciación diagnóstica. La normalización del
agotamiento en contextos competitivos (Gil-Monte, 2005) y la falta de políticas
institucionales de bienestar (Hobfoll et al., 2018) agravan el problema. A esto se suma la
heterogeneidad metodológica de los estudios existentes (diversidad de instrumentos,
muestras y contextos), que limita la generalización de los hallazgos y evidencia la
necesidad de revisiones que sinteticen el conocimiento disponible (Schaufeli et al., 2002),
lo que justifica la pertinencia del presente estudio.
Objetivos y Preguntas de Investigación
El objetivo general de este artículo de revisión es analizar y sintetizar la literatura
científica existente sobre el burnout académico en estudiantes, con el fin de identificar
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sus principales conceptualizaciones, factores asociados, consecuencias y enfoques de
intervención reportados en la literatura sobre el tema, con base en marcos teóricos
fundacionales (Salanova et al., 2005; Schaufeli et al., 2002).
Como objetivos específicos, se plantea:
a) describir los principales modelos teóricos que sustentan el estudio del burnout
académico;
b) identificar los factores individuales, académicos e institucionales asociados a su
aparición;
c) analizar las consecuencias del burnout académico sobre la salud mental y el
rendimiento estudiantil; y
d) examinar las estrategias de prevención e intervención propuestas en la literatura
científica (Caballero et al., 2010; Walburg, 2014).
A partir de estos objetivos, se formulan las siguientes preguntas de investigación:
1. ¿Cómo se conceptualiza el burnout académico en la literatura científica reciente?
2. ¿Cuáles son los principales factores de riesgo y protección asociados al burnout
académico en estudiantes?
3. ¿Qué consecuencias se derivan del burnout académico a nivel psicológico y
académico?
4. ¿Qué estrategias de prevención e intervención se han propuesto o estudiado para
abordar el burnout académico en estudiantes?
Estas preguntas orientan el análisis de la evidencia disponible y permiten estructurar una
comprensión integral del fenómeno.
METODOLOGÍA
El presente estudio corresponde a una revisión narrativa de la literatura sobre el burnout
académico en estudiantes. A diferencia de una revisión sistemática, este trabajo no sigue
un protocolo formal pre registrado ni reporta las cifras propias del proceso PRISMA 2020
(Page et al., 2021), tales como el número de registros recuperados por base de datos, los
duplicados eliminados o los motivos de exclusión, por lo que no se reclama cumplimiento
de dicho estándar. El objetivo metodológico fue, en cambio, ofrecer una síntesis
organizada e interpretativa de la evidencia disponible, útil para identificar patrones,
vacíos de conocimiento y líneas de intervención relevantes.
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Diseño del estudio
Se adoptó un diseño de revisión narrativa de carácter descriptivo y analítico, orientado a
sintetizar los aportes teóricos y empíricos publicados sobre el burnout académico en
contextos educativos. Este enfoque es adecuado para integrar resultados de
investigaciones previas, identificar patrones, vacíos de conocimiento y tendencias
emergentes, así como fundamentar futuras líneas de investigación e intervención
educativa (Snyder, 2019).
Fuentes de información y estrategia de búsqueda
La búsqueda bibliográfica se realizó en Scopus, Web of Science (WOS), PubMed, ERIC,
SciELO y Redalyc, para asegurar representación de estudios internacionales y
latinoamericanos, combinando palabras clave en español e inglés ("burnout académico",
"academic burnout", "student burnout", "agotamiento académico") con términos como
students, higher education, secondary education y mental health, adaptados a cada base
de datos.
Criterios de inclusión y exclusión
Para garantizar la pertinencia y calidad de los estudios incluidos, se establecieron criterios
de selección claramente definidos. Los criterios de inclusión fueron:
a) artículos empíricos, revisiones sistemáticas o metaanálisis revisados por pares;
b) estudios centrados explícitamente en el burnout académico en estudiantes;
c) investigaciones realizadas en educación media, superior o posgrado;
d) publicaciones en español o inglés;
e) artículos publicados en el periodo comprendido entre 2013 y 2023. El corpus
principal estuvo integrado por publicaciones de 2013 a 2023. De manera
complementaria, se incorporaron fuentes anteriores cuando constituyeron aportes
teóricos fundacionales (p. ej., Maslach y Jackson, Bandura, Deci y Ryan), estudios
empíricos clásicos o validaciones instrumentales (p. ej., Schaufeli et al., Salmela-
Aro et al.). Estas fuentes no se consideraron evidencia reciente ni prueba de
tendencias actuales, efectos post pandemia o intervenciones contemporáneas.
Por su parte, los criterios de exclusión incluyeron:
a) estudios enfocados exclusivamente en burnout laboral sin adaptación al contexto
académico;
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b) investigaciones con muestras de docentes u otros profesionales no estudiantes.
Fuentes como Extremera et al. (2018), Martínez-Monteagudo et al. (2019) y
Watermeyer et al. (2021) no integraron el corpus empírico estudiantil por
corresponder a poblaciones excluidas por este criterio; se utilizaron solo como
antecedentes teóricos o comparativos, señalado explícitamente en cada uso;
c) documentos no revisados por pares, como editoriales, cartas al editor o resúmenes
de congresos;
d) estudios con información metodológica insuficiente o sin acceso al texto
completo.
Proceso de selección de estudios
El proceso de selección se desarrolló de manera progresiva: se identificaron los registros
potencialmente relevantes, se eliminaron los duplicados y se realizó un cribado de títulos
y resúmenes. Posteriormente, se leyeron íntegramente los artículos preseleccionados,
evaluando su pertinencia temática y coherencia con los objetivos, incorporando a la
síntesis los que cumplían los criterios de inclusión. No se conservó un registro detallado
de la fecha exacta de búsqueda ni del número de registros por base de datos, por lo que
estas cifras no se reportan (ver limitaciones).
Extracción y análisis de la información
La extracción de datos se realizó mediante una matriz de análisis diseñada ad hoc, en la
cual se registraron aspectos clave de cada estudio, tales como: autoría, año de publicación,
país, diseño metodológico, muestra, instrumentos utilizados, principales hallazgos y
conclusiones relevantes. Este procedimiento permitió una sistematización ordenada y
homogénea de la información recopilada (Snyder, 2019).
El análisis de los estudios incluidos se desarrolló a través de una síntesis narrativa y
temática, adecuada para este tipo de revisión sin metaanálisis cuantitativo. Los resultados
fueron organizados en categorías analíticas previamente definidas, permitiendo
identificar convergencias, divergencias y tendencias en la literatura científica.
Categorías de análisis
A partir de la revisión preliminar y de los objetivos del estudio, se establecieron las
siguientes categorías de análisis:
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1. Conceptualización y modelos teóricos del burnout académico, incluyendo
definiciones, dimensiones y marcos explicativos.
2. Factores asociados al burnout académico, diferenciando factores individuales,
académicos e institucionales.
3. Consecuencias del burnout académico, tanto a nivel psicológico como académico
y conductual.
4. Instrumentos de medición del burnout académico, destacando escalas y validez
psicométrica.
5. Estrategias de prevención e intervención, orientadas a la reducción del burnout y
promoción del bienestar estudiantil.
Estas categorías permitieron una organización coherente de los resultados y facilitaron
una interpretación integral del fenómeno.
Consideraciones éticas
Dado que este estudio se basa exclusivamente en el análisis de literatura científica
previamente publicada, no requirió aprobación por un comité de ética. No obstante, se
respetaron los principios de integridad académica, citación adecuada y reconocimiento de
la autoría intelectual conforme a las normas APA (American Psychological Association,
2020).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Conceptualización y modelos teóricos del burnout académico
Los resultados evidencian una alta convergencia conceptual en la definición del burnout
académico. La literatura retoma el modelo tridimensional propuesto por Maslach y
Jackson (1981) y adaptado al contexto educativo por Schaufeli et al. (2002): agotamiento
emocional, cinismo académico y baja eficacia académica. Este modelo ha demostrado
sólida validez teórica y empírica, siendo el más utilizado en educación superior y media
(Salanova et al., 2005; Caballero et al., 2010).
El agotamiento emocional emerge como el núcleo del burnout académico,
manifestándose como cansancio físico y mental asociado a las demandas académicas
prolongadas (Gil-Monte, 2005), relacionado con la sobrecarga académica, la presión por
el rendimiento y la falta de tiempo para la recuperación emocional (May et al., 2015); se
presenta como un proceso progresivo, no como una reacción puntual. El cinismo
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académico, segunda dimensión, se describe como distanciamiento emocional o
desvalorización hacia el estudio (Schaufeli et al., 2002), con función defensiva frente al
agotamiento (Caballero et al., 2010), aunque esta estrategia adaptativa a corto plazo se
convertiría en un factor de riesgo a mediano plazo, debilitando el compromiso académico
y el sentido de pertenencia institucional (Extremera et al., 2018, en muestra profesional).
La baja eficacia académica, tercera dimensión, se asocia con una percepción negativa de
las propias capacidades (Salanova et al., 2005): los estudiantes con altos niveles de
burnout tienden a subestimar sus competencias y desarrollar creencias disfuncionales
sobre su rendimiento (Bandura, 1997), lo que podría vincular el agotamiento emocional
con el abandono académico.
Los resultados evidencian además una fuerte presencia del modelo de demandas y
recursos (JD-R): el desequilibrio entre altas demandas académicas y escasos recursos
personales o institucionales se asocia con mayor riesgo de burnout (Demerouti et al.,
2001). La teoría de la autodeterminación aporta un marco complementario: la frustración
de las necesidades psicológicas básicas de autonomía, competencia y pertenencia se
asocia con mayores niveles de agotamiento y cinismo (Deci & Ryan, 2000); en el ámbito
laboral, este riesgo se incrementa en contextos altamente controladores o competitivos
(Van den Broeck et al., 2016, estudio con trabajadores, extrapolado teóricamente al
contexto educativo). Otro aporte relevante son los enfoques socioemocionales:
estudiantes con estrategias de afrontamiento evitativas presentan mayor vulnerabilidad,
mientras que quienes muestran mayor regulación emocional y resiliencia enfrentarían
mejor las demandas académicas (Extremera et al., 2018, en muestra profesional;
Walburg, 2014).
En términos comparativos, persisten diferencias conceptuales respecto a constructos
afines como el estrés académico, la ansiedad o la depresión, aunque la mayoría de los
autores coincide en que el burnout académico constituye un fenómeno diferenciado, de
naturaleza crónica y multidimensional, que no puede reducirse a estados emocionales
transitorios (Salanova et al., 2005).
Factores asociados al burnout académico
El burnout académico es un fenómeno multifactorial: no responde a una única causa, sino
a la acumulación progresiva de demandas académicas en contextos donde los recursos
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personales e institucionales resultan insuficientes (Demerouti et al., 2001; Salanova et al.,
2005).
Entre los factores individuales, la evidencia destaca la autoeficacia académica como uno
de los principales predictores: los estudiantes con baja percepción de competencia
presentan mayores niveles de agotamiento emocional y cinismo académico (Bandura,
1997; Caballero et al., 2010). El perfeccionismo disfuncional también se asocia con
mayor riesgo (Zhang et al., 2007), al igual que el estrés derivado de eventos vitales fuera
del ámbito académico, que reduce los recursos psicológicos disponibles (Lin & Huang,
2014). En estudiantes de Ciencias de la Salud, la inteligencia emocional se ha asociado
con mayor engagement académico (Pérez-Fuentes et al., 2020). El estilo de afrontamiento
también es relevante: estrategias evitativas como la procrastinación se asocian con
mayores niveles de burnout, frente a estrategias activas centradas en la resolución de
problemas (Walburg, 2014).
En cuanto a los factores académicos, la sobrecarga curricular, con tareas excesivas,
evaluaciones frecuentes y plazos ajustados, favorece el agotamiento emocional (May et
al., 2015), fenómeno particularmente evidente en medicina (Dyrbye et al., 2014), con
patrones similares sugeridos en otras disciplinas exigentes, aunque sin evidencia directa
comparable. La percepción de injusticia evaluativa y la falta de retroalimentación
constructiva también se asocian con mayor cinismo académico y desmotivación
(Salanova et al., 2005), lo que subraya la importancia de prácticas evaluativas equitativas
como estrategia preventiva.
En el plano institucional, la ausencia de apoyo psicológico y académico se asocia con el
desarrollo del burnout: consistente con la Teoría de Conservación de los Recursos, las
instituciones que carecen de programas de acompañamiento y servicios de salud mental
presentan mayor riesgo (Hobfoll et al., 2018), al igual que un clima institucional
competitivo o poco empático. La modalidad educativa también es relevante: la educación
virtual o híbrida sin estrategias pedagógicas adecuadas se asocia con mayor aislamiento
y fatiga digital (Aristovnik et al., 2020), así como con mayor riesgo de burnout en el
aprendizaje digital (Zis et al., 2021).
Adicionalmente, las variables socioeconómicas también influyen: los estudiantes que
compatibilizan estudios con trabajo remunerado, o que enfrentan dificultades
económicas, presentan mayores niveles de agotamiento (Caballero et al., 2010), situación
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especialmente relevante en contextos latinoamericanos, donde las desigualdades
estructurales intensifican las demandas sobre los estudiantes.
Consecuencias del burnout académico en estudiantes
El burnout académico tiene consecuencias relevantes y multidimensionales que afectan
el bienestar psicológico, el desempeño académico y la trayectoria educativa del estudiante
(Salanova et al., 2005; Walburg, 2014).
A nivel psicológico y emocional, se asocia de manera consistente con síntomas de
depresión y fatiga crónica (Dyrbye et al., 2014), así como con un mayor deterioro de la
salud mental general en contextos de aprendizaje digital (Zis et al., 2021). Aunque no se
considera un trastorno mental en mismo, la literatura señala que podría funcionar como
factor predisponente o agravante de patologías psicológicas cuando no es detectado
oportunamente (Walburg, 2014).
En el ámbito cognitivo, se asocia con dificultades en la concentración, la memoria y la
toma de decisiones, lo que repercute en los procesos de aprendizaje y contribuye a la
consolidación de creencias de incompetencia y fracaso académico (May et al., 2015).
Desde la perspectiva académica, se relaciona con bajo rendimiento, disminución del
compromiso y mayores dificultades cognitivas (Salanova et al., 2005; May et al., 2015),
reforzando un ciclo de desgaste en el que el bajo rendimiento se asocia a su vez con mayor
presión percibida. Una de sus consecuencias más críticas es la posible asociación con la
deserción estudiantil: se ha propuesto que el agotamiento emocional y la baja eficacia
académica podrían contribuir a la intención de abandonar los estudios, especialmente en
los primeros años de formación universitaria, con implicancias potenciales en los
indicadores institucionales de retención y equidad educativa.
Motivacionalmente, se asocia con menor motivación intrínseca e interés por el
aprendizaje. Desde la teoría de la autodeterminación, se ha señalado que la frustración
prolongada de las necesidades psicológicas básicas podría conducir a desmotivación y
apatía académica (Deci & Ryan, 2000). A nivel social, se ha planteado que podría
asociarse con aislamiento y menor participación en actividades académicas y
extracurriculares, en línea con el declive del engagement descrito por el modelo
tridimensional, un efecto que se intensificará en contextos educativos virtuales por la
menor interacción cara a cara.
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Instrumentos de medición del burnout académico
Existe una amplia diversidad de instrumentos para medir el burnout académico, siendo el
Maslach Burnout InventoryStudent Survey (MBI-SS) el más empleado y validado
internacionalmente (Schaufeli et al., 2002): evalúa agotamiento emocional, cinismo y
eficacia académicos, con adecuados niveles de validez y confiabilidad en diferentes
contextos culturales (Salanova et al., 2005). Ha sido adaptado en múltiples países y
niveles educativos (Caballero et al., 2010), aunque algunos autores señalan limitaciones
en la interpretación de la dimensión de eficacia académica, dado que su formulación
inversa puede generar confusión cultural (Gil-Monte, 2005).
Otro instrumento utilizado es la Escala de Burnout Académico de Schaufeli, adaptada a
poblaciones estudiantiles particulares, que mantiene la estructura tridimensional, pero
introduce ajustes lingüísticos para entornos no universitarios (Walburg, 2014). También
se identifican escalas alternativas como el School Burnout Inventory (SBI), utilizado en
educación secundaria (Salmela-Aro et al., 2009), que evalúa agotamiento escolar, cinismo
y sentimientos de inadecuación, con fuerte correlación con variables de bienestar y
rendimiento.
La revisión evidencia además el uso de instrumentos combinados que evalúan burnout
junto con estrés, ansiedad y depresión; la literatura advierte sobre el riesgo de
solapamiento conceptual entre estos constructos, que puede afectar la precisión
diagnóstica (Walburg, 2014). Metodológicamente, predominan los diseños transversales
basados en autoinformes, con limitaciones para la inferencia causal (Schaufeli et al.,
2002), por lo que se sugiere incorporar diseños longitudinales y mixtos. Finalmente, los
resultados destacan la importancia de adaptar y validar los instrumentos según el contexto
sociocultural, dado que las concepciones del logro académico y las prácticas educativas
influyen en la interpretación de los ítems (Caballero et al., 2010).
Estrategias de prevención e intervención del burnout académico
Existe un creciente interés por el diseño de estrategias de prevención e intervención frente
al burnout académico. Desde una perspectiva teórica, se ha propuesto que los abordajes
integrales y multicomponente, que aborden simultáneamente factores individuales,
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académicos e institucionales, podrían ser más adecuados, aunque esta revisión no permite
comparar su efectividad (Salanova et al., 2005).
Vale la pena aclarar que la mayoría de las fuentes revisadas en este apartado son teóricas,
correlacionales o descriptivas, no ensayos que hayan evaluado directamente programas
de intervención. Las estrategias que siguen deben entenderse como propuestas
fundamentadas en la literatura, no como intervenciones de efectividad demostrada en esta
revisión.
En el nivel individual, la literatura sugiere que las intervenciones centradas en habilidades
socioemocionales podrían contribuir a reducir el agotamiento emocional. Walburg
(2014), en su revisión sobre factores de riesgo del burnout en educación media, señala la
falta de investigación sobre programas de mindfulness y regulación emocional como una
línea pendiente, no como una intervención ya evaluada; estas estrategias se proponen
como plausibles a partir del papel protector que la regulación emocional cumple frente al
desgaste académico.
Del mismo modo, se ha propuesto que fortalecer la autoeficacia académica mediante
tutorías, retroalimentación y metas realistas podría reducir la baja eficacia académica, en
línea con la teoría de la autoeficacia (Bandura, 1997), aunque esta es una extrapolación
teórica: la obra no evalúa directamente programas de tutoría.
En el ámbito académico, se ha planteado que rediseñar las prácticas pedagógicas y
evaluativas, mediante la flexibilización de plazos, la diversificación de la evaluación y el
aprendizaje activo podría disminuir la sobrecarga y el cinismo estudiantil, en coherencia
con el marco teórico de Salanova et al. (2005), aunque esta fuente no evaluó directamente
dichas estrategias.
Desde la perspectiva institucional, la literatura sugiere la conveniencia de políticas
orientadas al bienestar integral: servicios de apoyo psicológico accesibles,
acompañamiento académico y formación docente en salud mental se asociaron con
menores niveles de burnout, en línea con la Teoría de Conservación de los Recursos
(Hobfoll et al., 2018). Un clima institucional de apoyo, equidad y participación se
identifica como posible factor protector.
Durante la pandemia por COVID-19 y la transición de emergencia hacia modalidades
virtuales, se ha planteado la importancia de fortalecer la conectividad social y el apoyo
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emocional en entornos virtuales. Aristovnik et al. (2020), a partir de la percepción de
estudiantes durante la primera ola de la pandemia, documentan el aislamiento y las
dificultades académicas asociadas a la educación remota, lo que sugiere, sin haber
evaluado directamente estrategias de intervención, que promover la interacción y el
sentido de comunidad podría mitigar estos efectos.
Tabla 1. Síntesis de los principales hallazgos
CATEGORÍA DE
ANÁLISIS
ASPECTOS
ANALIZADOS
PRINCIPALES
RESULTADOS
IDENTIFICADOS EN LA
LITERATURA
AUTORES
REPRESENTATIVOS
1.Conceptualización y
modelos teóricos del
burnout académico
Definición del
constructo
Síndrome psicológico crónico
de agotamiento emocional,
cinismo académico y baja
eficacia académica, derivado de
demandas educativas
prolongadas; se diferencia del
estrés académico transitorio.
Maslach & Jackson
(1981); Schaufeli et al.
(2002); Salanova et al.
(2005)
Dimensiones del
burnout
académico
El agotamiento emocional es la
dimensión central; el cinismo
funciona como mecanismo
defensivo; la baja eficacia
académica se asocia con riesgo
de abandono.
Gil-Monte (2005);
Caballero et al. (2010)
Modelos
explicativos
Predominan el modelo
tridimensional de Maslach, el
modelo de Demandas y
Recursos (JD-R) y la teoría de la
autodeterminación.
Demerouti et al. (2001);
Deci & Ryan (2000)
2. Factores asociados
al burnout académico
Factores
individuales
Baja autoeficacia, escasa
resiliencia y afrontamiento
evitativo se asocian con mayores
niveles de burnout.
Bandura (1997);
Walburg (2014)
Factores
académicos
Sobrecarga curricular, presión
evaluativa y metodologías
rígidas se asocian con mayor
agotamiento y cinismo.
Salanova et al. (2005);
May et al. (2015)
Factores
institucionales
Ausencia de apoyo psicológico,
clima competitivo y falta de
políticas de bienestar se asocian
con mayor prevalencia de
burnout.
Caballero et al. (2010);
Hobfoll et al. (2018)
Factores
contextuales
Condiciones socioeconómicas
desfavorables y educación
virtual sin soporte se asocian
con mayor desgaste académico.
Aristovnik et al. (2020);
Caballero et al. (2010)
3. Consecuencias del
burnout académico
Consecuencias
psicológicas
Se asocia con ansiedad,
depresión y fatiga, y con mayor
deterioro de la salud mental
general.
Walburg (2014); Zis et
al. (2021)
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CATEGORÍA DE
ANÁLISIS
ASPECTOS
ANALIZADOS
PRINCIPALES
RESULTADOS
IDENTIFICADOS EN LA
LITERATURA
AUTORES
REPRESENTATIVO
S
Consecuencias
cognitivas
Dificultades en concentración,
memoria y toma de decisiones,
relacionadas con menor
aprendizaje.
May et al. (2015)
Consecuencias
académicas
Bajo rendimiento,
desmotivación y menor
compromiso académico.
Salanova et al. (2005);
May et al. (2015)
Consecuencias
institucionales
Se ha planteado una posible
relación con la intención de
abandono, pero la presente
revisión no identificó evidencia
directa suficiente para
establecerla.
4. Instrumentos de
medición del burnout
académico
Instrumentos más
utilizados
El MBI-SS es el instrumento
más validado, seguido del
School Burnout Inventory (SBI)
en secundaria.
Schaufeli et al. (2002);
Salmela-Aro et al.
(2009)
Propiedades
psicométricas
Adecuada confiabilidad y
validez, con limitaciones
culturales en la dimensión de
eficacia académica.
Salanova et al. (2005);
Gil-Monte (2005)
Limitaciones
metodológicas
Predominio de diseños
transversales y autoinformes;
escasean los estudios
longitudinales.
Schaufeli et al. (2002);
Walburg (2014)
5. Estrategias de
prevención e
intervención
Intervenciones
individuales
Mindfulness, regulación
emocional y manejo del estrés se
proponen como posibles
estrategias, sin evaluación
directa de efectividad.
Walburg (2014)
Intervenciones
académicas
Flexibilización curricular y
tutorías académicas podrían
disminuir sobrecarga y cinismo,
sin evaluación empírica directa.
Salanova et al. (2005);
Bandura (1997)
Intervenciones
institucionales
Apoyo psicológico accesible y
clima institucional favorable se
identifican como posibles
factores protectores.
Hobfoll et al. (2018)
Enfoque
sistémico
Los abordajes multicomponente
se sugieren teóricamente como
más prometedores, sin
comparación directa de
efectividad.
Salanova et al. (2005);
Demerouti et al. (2001)
Fuente: Elaboración propia
CONCLUSIONES
Esta revisión narrativa permitió analizar el burnout académico en estudiantes, integrando
literatura de múltiples contextos educativos y niveles formativos. El burnout académico
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constituye una problemática relevante y multifactorial, asociada con el bienestar
psicológico, el rendimiento académico y la permanencia estudiantil, que se manifiesta de
forma progresiva en sus tres dimensiones (agotamiento emocional, cinismo y baja
eficacia académica), validadas en instrumentos como el MBI-SS (Schaufeli et al., 2002;
Maslach & Leiter, 2016; Salmela-Aro & Read, 2017).
El burnout surge de la interacción entre factores individuales, académicos e
institucionales: a nivel individual, la baja autoeficacia (Bandura, 1997), el perfeccionismo
disfuncional (Zhang et al., 2007) y el afrontamiento inadecuado; a nivel académico, la
sobrecarga y la presión evaluativa (Salanova et al., 2010); y/a nivel institucional, la escasa
orientación al bienestar y la ausencia de acompañamiento, en línea con la Teoría de
Conservación de los Recursos (Hobfoll et al., 2018), lo que exige abordajes integrales
más que intervenciones aisladas. Se documenta además asociación con consecuencias
negativas, como una prevalencia elevada en medicina (Galán et al., 2011) y un menor
compromiso académico (Zhang et al., 2007), además de una posible relación con el
rendimiento y el abandono, sin evidencia directa identificada en esta revisión. La
pandemia de COVID-19 y la transición de emergencia hacia modalidades virtuales se
asociaron con mayor vulnerabilidad y aislamiento (Aristovnik et al., 2020; Watermeyer
et al., 2021, en académicos), sin que estas fuentes permitan afirmar un efecto sostenido
en el periodo posterior.
En cuanto a estrategias de intervención, la evidencia disponible es mayormente teórica y
correlacional: fortalecer la autoeficacia académica podría asociarse con menor burnout
(Salanova et al., 2016, extrapolado del ámbito laboral; patrón similar en docentes,
Martínez-Monteagudo et al., 2019), y los modelos JD-R y de Conservación de Recursos
(Bakker & Demerouti, 2017; Hobfoll et al., 2018) ofrecen marcos interpretativos útiles,
pero la falta de evaluaciones directas y longitudinales impide determinar la eficacia real
de estas propuestas.
Las limitaciones de la literatura revisada incluyen el predominio de diseños transversales,
la dependencia de autoinformes y la escasa representación de países en desarrollo. Como
limitaciones propias de esta revisión narrativa, no se aplicó evaluación formal de calidad
ni de riesgo de sesgo, no se siguió un protocolo pre registrado ni se conservó registro de
fechas y cifras de búsqueda, y no puede descartarse sesgo de selección; la heterogeneidad
de poblaciones, que incluye antecedentes no estudiantiles usados con fines comparativos,
limita además la generalización de las conclusiones.
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Este trabajo aporta una integración de factores individuales, académicos e institucionales
en un marco interpretativo común y una distinción sistemática entre evidencia estudiantil
directa y extrapolaciones laborales o docentes; la comparación entre niveles educativos y
el análisis regional latinoamericano quedan como líneas pendientes para investigaciones
futuras. Se subraya la urgencia de enfoques preventivos que involucren a estudiantes,
docentes e instituciones para promover entornos de aprendizaje más saludables.
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